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La mosca doméstica

 

La mosca doméstica pertenece a las plagas higiénicas más importantes, extendidas por todo el mundo. Siguió al hombre a todas partes llegando hasta las zonas templadas. Hoy, la mosca doméstica es una de las típicas plagas higiénicas cosmopolitas, la cual logró adaptarse una y otra vez a nuevos espacios vitales.

En las regiones tropicales y subtropicales la mosca doméstica es activa durante todo el año, ya que el clima de estas zonas crea las condiciones ideales para ello. En las zonas templadas, las moscas están presentes sobre todo entre noviembre y abril.

En invierno, la mosca doméstica se retira a las ranuras y grietas de edificios.

En los meses de verano, las moscas pueblan cualquier lugar, donde desechos orgánicos podridos les ofrecen suficientes posibilidades para vivir. Se les encuentran en edificios y al aire libre. Las moscas encuentran condiciones especialmente favorables, por ejemplo, en los vertederos de basuras o en las cercanías de cocinas colectivas con sus enormes cantidades de basuras. Pero también y en primer lugar los establecimientos de explotación pecuaria y avícola ofrecen - involuntariamente - las mejores condiciones para el desarrollo de las moscas.

Las moscas como transmisoras de enfermedades

Al considerarse el papel de las moscas como vector, también deben tenerse en cuenta las diferentes formas de vida y de alimentación de la mosca doméstica.

La mosca doméstica es una mosca con una trompa para lamer y chupar. Para absorber sustancias nutritivas, diluye el sustrato nutritivo con su saliva y luego la lame. La importancia higiénica de la mosca doméstica resulta, por lo tanto, sobre todo por la contaminación de alimentos y heridas por microorganismos patógenos. Estos se adhieren a los pelos de las patas y del cuerpo de las moscas que de esta manera pueden ser portadoras de miles de millones de gérmenes. La propagación tiene lugar de manera puramente mecánica de un sustrato contaminado a otro limpio.

En la mosca también se observa un pasaje intestinal sencillo, eliminándose los agentes patógenos a través de las fecas.

Biología

El desarrollo de una generación de la mosca doméstica tarda, a una temperatura entre 20 y 25ºC, entre 12 y 14 días. ¡Esto significa que dentro de un sólo período veraniego (de noviembre a marzo) son posibles más de diez generaciones!

Aproximadamente 4 días después de salir de la ninfa, la hembra deposita los primeros huevos ¡hasta 120! La esperanza de vida de un adulto es de un máximo de 3 a 6 semanas, si bien normalmente suele ser de unos pocos días. Según la edad, la hembra puede depositar hasta 800 huevos.

Bajo las temperaturas habituales en los establos, las larvas, las cuales no poseen patas y son similares a gusanos, salen en el plazo de 12 horas. En un sólo kilogramo de estiércol se pueden encontrar 10.000 larvas o más, las cuales comienzan a alimentarse de inmediato. El desarrollo dura entre 5 y 8 días. Las larvas suelen abandonar entonces su substrato nutritivo, migrando a un medio seco, por ejemplo, capas endurecidas de excremento y paja. Allí se envuelven en una pupa (= puparium). Luego, mudan y alcanzan su cuarto estadio inactivo de larva antes de la transformación definitiva en ninfa. (¡Esta "envoltura de pupa" doble imposibilita hasta ahora prácticamente todo control de la ninfa por insecticida!). Sin embargo, los insectos benéficos la combaten, aunque sus ataques son insuficientes El período de reposo de las pupas o ninfas dura entre 2 y 3 días.

Las moscas recién salidas de su pupa buscan un lugar para extender sus alas y dejarlas endurecer. Esto puede tardar de una a varias horas. La mosca adulta vuela en busca de alimento poco después de emerger y en un lapso de 2 ó 3 días es apta para comenzar a poner huevos, dando origen a una nueva generación de moscas. La reserva de moscas es enorme. En condiciones favorables, el ciclo completo puede durar sólo 5 días.

Alimentación

Como nutrición sirven básicamente todas las sustancias orgánicas en fase de descomposición, las cuales poseen una oferta suficiente de proteínas animales. Las larvas se desarrollan en las heces de mamíferos y de pájaros. Resultan especialmente susceptibles el estiércol de cerdos y los excrementos de terneras alimentadas con leche o productos lácteos. También las haciendas avícolas y las cuadras son muy atractivas para las moscas. Las fecas de vacas, por el contrario, no son tan interesantes para éstas. Donde sea posible, las moscas también aprovechan las heces humanas para su desarrollo. Así es como, por ejemplo, las letrinas abiertas constituyen un auténtico foco de atracción. Esto puede crear problemas en algunos campos para refugiados.

Por lo general, puede afirmarse que la mosca doméstica sólo invade los excrementos frescos, pero no los ya fermentados.

Las larvas encuentran un substrato nutritivo adecuado en los restos de heces que buscan, por ejemplo, en escombros de muros, debajo y detrás de boxes y en suelos de listones. En los canales y las fosas de estiércol líquido que no se remueven adecuadamente o bien se apilan de nuevo a intervalos muy largos, se forman rápidamente capas encostradas de excrementos por encima del líquido. Esto no sólo ofrece a las larvas un medio nutritivo ideal, sino que también impide prácticamente todo control eficaz de las moscas, ya que las pequeñas cantidades de excrementos debajo de las paredes de boxes, comederos, etc. pueden provocar una plaga de moscas. ¡En 1 Kg. de un medio nutritivo favorable pueden desarrollarse hasta 10.000 moscas!